Hoy 10 de junio es día de duelo en Oradour sur Glâne. Como cada año en este día se conmemora la tragedia de la que fue víctima esta población cercana a Limoges, arrasada por los nazis.

Sobre una columna de piedra de siete metros de altura, una mujer embarazada representa a los mártires, hombres, mujeres y niños, esos niños cuyas madres no pudieron guardar de la barbarie. Las manos hacia el cielo como pidiendo una explicación, esas manos con los dedos retorcidos igual que sarmientos agostados por el fuego. Una mujer a cuyos pies se elevan las llamas, llamas que devastaron la iglesia de Oradour sur Glâne con las mujeres y niños del lugar en su interior. En el interior de la mujer un niño espera la vida, espera ver la luz, la luz que nunca verá, vida truncada como la de los que hubieran sido sus compañeros de escuela, de correrías infantiles, niños de los que sólo encontraron cenizas.

En el centro de una rotonda se encuentra este monumento que, dedicado a las víctimas, (sólo en la iglesia fueron asesinados más de doscientas mujeres y más de doscientos niños), hizo el escultor catalán, también exiliado republicano, Apel-les Fenosa. Encargada por las Fuerzas Francesas del Interior, la obra que lucha contra el olvido de la mayor vileza que se puede cometer, el asesinato de niños, aparace en la portada del libro «Recuerda» de David Ferrer.

Hoy también es día para recordar a todos aquellos mártires del fascismo entre los que se encontraban diecinueve republicanos españoles en el exilio.

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