El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza acoge la serie de pinturas del artista segoviano, Alberto Reguera, basándose en la colección permanente Claro de luna con un camino bordeando un canal, del pintor de la Edad de Oro neerlandés, Aert van der Neer.

Gran conocedor de los paisajes holandeses, Reguera partió de la obra El paisaje de van deer Neer para realizar esta serie de obras, ya que para él este cuadro «inspira desde muchos puntos de vista, a partir de este cuadro e intentado crear diferentes visiones».

El Thyssen expone hasta el 15 de mayo esta decena de cuadros de Reguera en las que el cielo y las nubes son los protagonistas. Los paisajes abstractos y los pigmentos flotantes de sus obras aportan levedad a la materia pictórica y sugieren sutiles estados atmosféricos y efectos luminosos.

«Ahora por fin tenemos esa oportunidad de que traigas esa magia tuya al museo Thyssen», explicó el director artístico del Museo, Guillermo Solana, en una conversación con Reguera. El pintor español lleva más de tres décadas realizando proyectos en los que, con la pintura de punto de partida, indaga la relación entre el espacio, la materia pictórica y la profundidad visual que trasmite al espectador.

Aert van der Neer

Este pintor de paisajes, nacido a inicios del siglo XVII, se trasladó a Ámsterdam en 1632, año en el que se conoce su primera pintura fechada y su primer paisaje, obra de colaboración con Jochem Camphuysen, llegó un año después. A mediados de la década de los 40, Aert van der Neer, que en ocasiones firmaba como Aernout, desarrolló su propio estilo, concentrándose en escenas invernales, nocturnos, con puestas de sol y ríos a la luz de la luna. Sus estudios de luz fueron la mayor aportación de van der Neer al paisaje holandés.

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