Han pasado cinco años desde la noche del 13 de noviembre de 2015 en la que los parisinos vivieron una noche sangrienta de terror y agonía en la que murieron 130 personas y más de 350 resultaron heridas.

Francia es el país europeo más afectado por el terrorismo islamista y pese a las medidas del país galo para frenar la radicalización, éstos siguen ocurriendo. El último, el caso del profesor de un instituto de la periferia parisina, Samuel Paty, que fue decapitado en la calle por un chico de 18 años de origen checheno, después de mostrar caricaturas del profeta Mahoma de la satírica revista Charlie Hebdo en su clase.

La noche más sangrienta de los últimos tiempos en Francia

Los atentados del 13 de noviembre comenzaron en el Estadio de Francia en el suburbio parisino de Saint Denis cuando tres yihadistas se volaron por los aires muy cerca del Stade de France. En este estadio de fútbol se estaba disputando un partido amistoso entre la selección francesa y la alemana ante la presencia del presidente del momento, François Hollande, que fue evacuado.

Poco después, un grupo de hombres armados con kalashnikov comenzaron a disparar a las personas que se encontraban en el restaurante “Le petit Cambodge”, el local “Belle Équipe”, el bar “Le Carillon” y “Le Bonne Bière”, el bar “Comptoir Voltaire” y la Sala Bataclan. En esta sala de conciertos durante la actuación del grupo de Eagles of Death Metal entraron tres terroristas abriendo fuego contra los asistentes y explosionaron varias granadas. Tomaron a más de 100 rehenes de los que 89 fueron asesinados.

La noche más sangrienta de la historia contemporánea francesa acabó con 130 personas muertas y más de 350 heridos. Siete terroristas se inmolaron pero el cabecilla del ataque, Abdelhamid Abaaoud, murió días después en la operación de la RAID y la policía en Saint Denis.

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