La Licenciada Elena Méndez-Carvajal, de la Fundación Pro-Conservación de los Primates Panameños (FCPP), nos habla sobre la grave afectación de la industria papelera en los ecosistemas y nos deja una necesaria e importante reflexión para tomar conciencia sobre el uso que le damos al papel.

El camino para el desarrollo de un país afecta a los animales silvestres de ese entorno. 

Los primates no humanos, uno de los grupos del Reino Animal más vulnerable por ser arborícolas estrictoshan disminuido drásticamente sus poblaciones con el paso del tiempo debido al impacto del desarrollo de las diferentes industrias, que muchas veces no contemplan un estudio responsable de su impacto ambiental. 

La industria del papel, es una de las más impactantes en la naturaleza, tanto por la necesidad de talar los árboles, como por los compuestos químicos que se utilizan para procesar esa materia prima hasta lo que conocemos como papel. 

La venta de papelería fina y de uso común, así como toda clase de cartulinas, sulfitos, satinados, o hilos son utilizados para impresión de toda la papelería de empresas a nivel nacional, tales como: bancos, agencias de viajes, supermercados y publicitarias, entre otras.  

En Panamá, así como en la mayoría de Centroamérica, no somos conscientes de su reciclaje.

Actualmente, estamos poco a poco comprendiendo la necesidad de que algunas compañías compren papel reciclado.

Esto nos hace pedir más información a los fabricantes a la hora de realizar la compra en los diferentes molinos internacionales de papel y pedir su ficha técnica, que indique su fabricación amigable con el medio ambiente. 

Desde 2002 al 2015, las demandas del mercado papelero en Panamá, incluso de instituciones internacionales científicas, demostraron la exigencia de utilizar resmas de papel de alta blancura y absteniéndose de la compra de blancos nivel 98% o rangos menores. 

En muchas ocasiones, empresas como bancos, aseguradoras, o universidades, exigían una alta blancura en su papel a sabiendas de que aumentaban la contaminación ambiental debido al proceso de blanqueamiento de la pulpa del papel virgen

Muchos ríos y quebradas, así como su fauna y flora, se ven gravemente afectados por la cantidad de químicos que utilizan los molinos fabricantes de la pulpa y los residuos que esto genera y que envenenan el agua, la fauna, la flora y la tierra.

Los ríos, nuestras preciadas fuentes de líquido vital, son afectados directamente pues las papeleras lavan y desechan sus químicos en ellos. 

Cada vez son más las fuentes naturales de agua dulce en Panamá que están contaminadas o secas y que anteriormente brindaban salud, esparcimiento, riqueza y sustento para el campesino.

A pesar de que muchas empresas están orientadas a un plan de conservación ambiental, a la hora de escoger sus productos continúan escogiendo la estética de los mismos, prefiriendo papeles ultra blancos antes que comprar papeles con porcentajes de blancura inferiores al 90%. 

Por muchos años, el gobierno panameño ha demandado papel por medio de licitaciones públicas y convenios marco, exigiendo un porcentaje de alta blancura, no regulado, en absoluto, por ninguna entidad de conservación ambiental.

Dado que dicha blancura conlleva la utilización de químicos nocivos, pulpa virgen y la contaminación de los ríos, se debería bajar el grado de blancura, utilizar papel reciclado y, mejor aún, informatizar los sistemas todo lo posible para disminuir el uso de papel. 

El incremento en la utilización de archivos digitales nos ayudaría mucho a mitigar la gran explotación a nivel mundial que sufren hoy día nuestros bosques y los de nuestros hermanos países, pues es sabido que cuando la tala baja en Panamá, aumenta en Brasil, por dar un ejemplo. 

Así mismo, ayudaría a respetar, proteger y conservar el hábitat de muchas especies animales, incluyendo a los primates de todo el mundo (humanos y no humanos). 

Este llamado no es huérfano. Según el abogado mexicano Enrique de la Madrid Cordero: «en el mundo se consumen 176 millones de toneladas de celulosa, concentrándose el 80% del consumo en 11 países».

Estados Unidos es el principal país consumidor con un 29.6% del total, seguido por China con 8.9% y Japón con 7.2% (artículo: La Situación de la Industria de la Celulosa y el Papel en el Mundo” de la Revista Financiera Rural).

Sin embargo, se continúa reportando un incremento en la demanda del papel, debido a las bajas en los costos de transportes marítimos entre los años de 1990 y 2007, según la revista Financiera Rural, abriendo así las oportunidades de importar  más volúmenes. 

Para finales del 2007, hubo un incremento del 60% en la producción mundial de papel y cartón, con producciones de 239 a 384 millones de toneladas. 

Su mayor utilización oscilaba entre: papel para periódico, papel de impresión y escritura, y papel integrado para otros usos. 

En la actualidad, la deforestación de los bosques de orangutanes de Borneo e Indonesia, los de los bugios pretos (monos carayás negros) de Brasil, y los monos congos de Panamá son un ejemplo de víctimas del daño ecológico que estamos viviendo en nuestros días. 

Una gran cantidad de productos cuyos intermediarios están ubicados en USA, importan papel y materia prima desde Argentina, Australia, Brasil, Borneo, Canadá, China, Indonesia y Panamá, entre otros.

Algunos de los graves efectos que esto produce son el cambio climático, la extinción de especies de animales y plantas, incendios, erosión, destrucción de  hábitat, contaminación y elevada mortandad de peces y aves por químicos tóxicos

Sólo en 2016, en la provincia de Darién se produjeron 116 incendios forestales a la vez, muchos de estos no se sabe si fueron provocados, pero lo cierto es que esos bosques quemados son irrecuperables y algunos hoy en día son plantaciones de palma de aceite

Ante estos críticos problemas, producto de la acción humana, me pregunto: ¿cuándo vamos a tomar conciencia?. ¿Cuántos podrán cargar con el peso de las acciones irresponsables que Panamá continúa haciendo, vendiendo y aprobando la tala de bosques a expensas de dañar el futuro de su pueblo? 

En Panamá, el Anteproyecto de Ley No. 088, Leyes 127-132/ 28985-C sobre la reducción de uso de papel en la gestión pública de La Asamblea Nacional 2019 – 2020, sustenta los diversos problemas de tala indicando luego de consultas con la Dirección General de Administración y Finanzas de la Asamblea Nacional, que el consumo anual en Panamá es de seis millones de hojas de papel, 46 toneladas, que representan 690 árboles adultos aproximadamente. 

Con el avance de la era tecnológica y la utilización de máquinas para la facturación fiscal  obligatoria con papel térmico en Panamá, pareció haber una disminución en su uso. 

Pero en los últimos dos años, desde el 2018 al 2020, se ha confirmado un nuevo aumento en la demanda de papel para impresión, así como materiales de cartón para embalaje o empaquetado. 

De acuerdo con la revista española digital Financial Food, los factores que contribuyen a este impulso y aumento de la industria papelera son las necesidades de los mercados emergentes, la creciente demanda de alimentos empacados y el aumento de bienes de consumo

Mientras que el papel gráfico sigue registrando importantes caídas por el declive de la prensa y de la industria editorial, el consumo de papel destinado al empaquetado continúa creciendo. 

¿Somos consumidores concienciados en proteger el ambiente?

¿En qué periodo de transición estamos? 

Evitemos comprar alimentos con envolturas, y menos aún si son de plástico o foam, evitemos el uso del papel que no sea estrictamente necesario, usemos un papel por ambas caras antes de tirarlo, reciclemos y pidamos papel reciclado, ahorremos agua y sembremos árboles nativos.

Aunque esto no resuelve el problema ayudaremos a concienciar, a crear tendencia hacia el uso responsable, a reducir y a disminuir nuestra huella ecológica.

Igualmente, exijamos a los gobiernos medidas contundentes para frenar la desaparición de los bosques, su fauna, flora y la contaminación de las aguas y tierras.

Hagámoslo por los animales, las plantas y por nosotros, pues sin bosques no podemos vivir y cada vez tenemos menos.

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