Desde finales de agosto se han registrado, al menos, seis ataques de orcas a embarcaciones que navegaban por las costas de Galicia, en España.

En esta época, las orcas (Orcinus orca) transitan por el litoral atlántico a la caza de los bancos de atunes.

El primer caso registrado en agosto procedió de un velero francés que fue ligeramente golpeado cerca de las Islas Ons, Pontevedra.

Pero este curioso fenómeno salió a los medios cuando los tripulantes de un buque de la Armada grabaron las embestidas de una de las orcas, que rompió el timón del barco, cerca de Corrubedo, La Coruña. 

Posteriormente, un velero británico fue golpeado «hasta 15 veces» cuando pasaba cerca de Ferrol y, finalmente, tuvo que ser remolcado al puerto.

Esta semana, otras tres embarcaciones de recreo también precisaron asistencia marítima después de que los cetáceos les arrancaran o dañaran parte del timón, cerca de Cedeira, La Coruña.

Las orcas suben por la costa, cada mes de septiembre, desde el golfo de Cádiz hasta el golfo de Vizcaya para cazar atunes.

 Esto explicaría que, a finales de julio, frente al cabo Trafalgar, un bote de reparto de 46 pies fuera acosado por un grupo de nueve orcas. 

En este caso, los animales chocaron contra el casco durante más de una hora, haciendo girar el barco 180 grados, desactivando el motor y rompiendo el timón, mientras se comunicaban con fuertes silbidos.

Investigando la causa

La Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma) y el Ministerio para la Transición Ecológica están analizando las posibles causas para saber qué acciones tomar en los próximos días.

El protocolo de actuación en casos de avistamiento de orcas consiste en alejarse lo máximo posible, no interactuar de ellas y dar parte a Salvamento Marítimo en caso de aproximación o interacción. 

Muchos se preguntan si estos robustos animales, de entre 7 y 8 metros de longitud y hasta 5.000 kilos de peso, podrían llegar a atacar a los humanos. En este sentido, los biólogos marinos son rotundos: “No constan ataques a personas”.

Pese a que estos animales son capaces de ahuyentar hasta al mayor depredador de los océanos, el tiburón blanco, y en el imaginario colectivo se han asentado como animales violentos y peligrosos, lo cierto es que la naturaleza de estos cetáceos, los más grandes dentro de la familia de delfines oceánicos, suele ser propensa a la docilidad y en pocas ocasiones se han dado casos de agresiones a humanos.

¿Pero, por qué están atacando?

Este hecho, para nada habitual y preocupante está generando muchas suposiciones.

Algunas de las que se barajan son: 

  • Estrés de las orcas debido a que pescamos el atún que ellas comen.
  • Efecto de la pandemia mundial, ya que durante la cuarentena los botes dejaron de salir y había mucha más tranquilidad en las aguas. El regreso de las embarcaciones podría no ser del agrado de las orcas, por lo que atacan. 
  • Prácticas de juego o caza de un grupo de orcas adolescentes.

¿Qué les ocurre a las orcas a nivel mundial?

Sería interesante fijarse en los grupos en orcas residentes que viven en las aguas de Canadá y Norte de Estados Unidos.

Son tres manadas de unos 75 ejemplares que acostumbran a verse en el extremo sur de la isla de Vancouver, Canadá, y en las aguas marinas continentales de Washington, Estados Unidos.

Estos grupos están considerados en peligro de extinción ya que, parte de su alimento depende del salmón Chinook, que ha sufrido un dramático declive en los últimos años debido a su sobrepesca, construcción de represas que les impiden subir los ríos para ir a desovar, pérdida de hábitat de agua dulce y de estuario, aumento de la temperatura de las aguas, disminución de oxígeno y contaminación de las aguas.

Las investigaciones indican que sólo un tercio de las orcas residentes de esta zona que han nacido en los últimos veinte años ha conseguido sobrevivir.

Si las orcas del Atlántico están protegiendo sus crías o su alimento, espero que sepamos cómo hacerlo para protegerlas, ya que esta no es su única amenaza.

Los científicos afirman que las orcas también se encuentran en grave peligro debido a la persistente contaminación química del medio ambiente.

Los bifenilos policlorados o PCB, son compuestos químicos que, en una época, se produjeron en vastas cantidades y, aunque fueron prohibidos hace décadas por su alta toxicidad, se han acumulado en el medio ambiente y se han filtrado en los océanos.

Dado que las orcas son máximos depredadores, éstas absorben toda la contaminación de PCB acumulada en las presas de su cadena alimenticia, desde peces hasta focas y tiburones.

Los PCB atrofian los ovarios de las orcas hembras, limitando su capacidad de tener crías y también reprimen el sistema inmune.

Un nuevo estudio indica que la viabilidad a largo plazo de más de la mitad de los diferentes grupos de orcas en el mundo está en duda.

Algunas poblaciones, como las que habitan en torno de Reino Unido, el estrecho de Gibraltar, y frente a las costas de Brasil, Japón y California están condenadas a desaparecer.

Las orcas que habitan en la costa occidental de Escocia, por ejemplo, se han reducido a sólo ocho individuos y no han producido una cría en más de 20 años.

Paul Jepson, de la Sociedad Zoológica de Londres, asegura que ese grupo «desaparecerá durante mi vida«.

«Más de 50% de las poblaciones de las que tenemos datos colapsarán según nuestro modelo», expresó al programa de la BBC Science In Action (Ciencia en acción).

Una vez más seamos conscientes de que la situación medioambiental a nivel global es crítica y que, si queremos conservar la naturaleza, el cambio de modelo mundial es ahora.

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