Más de la mitad de los migrantes que llegaron a Ceuta desde Marruecos, de los 8.000 que han llegado a la ciudad autónoma esta semana, 4.800 han regresado ya al país marroquí, según ha confirmado la Delegación del Gobierno a la Agencia Efe.

Estos días se ha producido una de las mayores crisis migratorias en nuestro país con la entrada de miles de migrantes a pie, nado o en embarcaciones en las playas de Ceuta que ha llevado al Gobierno al despliegue del ejército. Las devoluciones se han producido especialmente tras el acuerdo entre Marruecos y España. Además muchos han decidido volver ante su situación al llegar a España, durmiendo en las calles y sin nada que comer.

Mientras tanto, 1.500 menores se encuentran durmiendo en naves industriales del Tarajal, a esperas de que se certifique su edad y la Fiscalía realice los trámites. Ante la duda serán declarados menores y será el Gobierno de Ceuta quién deba acogerlos y acordar su tutela. Sin embargo, la ciudad autónoma no puede gestionar a tantos menores (ya tutela a 400 menores) por lo que la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, ha convocado un Consejo Territorial urgente para abordar la situación y buscar una solución con las distintas comunidades autónomas.

La permisividad de la policía marroquí en la frontera entre Marruecos y Ceuta ha provocado esta avalancha de migrantes, que ha llevado a los ciudadanos ceutíes al miedo y al enfado. La llegada masiva de migrantes marroquíes y subsaharianos ha provocado el cierre de comercios y el miedo de los lugareños a salir a la calle. Además se han producido protestas ya no sólo en la ciudad autónoma sino también ante la Embajada de Marruecos en la capital española. Europa Press ha publicado que Ceuta registró durante la noche 200 llamadas a los servicios de emergencias por «intento de robo, allanamiento de moradas, peleas y lanzamiento de piedras».

La mayor crisis diplomática entre ambos países en dos décadas se produce después de la hospitalización por coronavirus del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en un hospital de Logroño. «Hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir», advirtió ayer la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyachi, por la acogida de Ghali, mientras que el Gobierno defiende su decisión por razones humanitarias. Para la ministra de  Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya, el único compromiso de España con el líder del Frente Polisario es de asistencia humanitaria. En una entrevista en RNE, la ministra, aclaró que «hicimos un gesto humanitario, nunca le dimos un carácter de agresión».

La Unión Europea ha mostrado su apoyo y solidaridad al Estado español: «Las fronteras de España son las fronteras de la Unión Europea», publicaba en un tuit el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

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