Con la asistencia de Sus Majestades los Reyes de España se inaugura esta noche la sexuagésimo sexta edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

Como cada año, desde 1933, las representaciones tendrán lugar en el emblemático Teatro Romano construido entre los años 15 y 16 antes de Cristo. Al igual que otros festivales de teatro veraniegos, como el de Almagro o el de Olmedo, este festival también ha visto reducida su programación por culpa de la COVID-19. Así pues, sólo podremos ver, y en este orden, desde hoy y hasta el 23 de agosto, cinco obras: «Antígona», de Daniel Gaitán, «Anfitrión», de Molière, «La comedia de la cestita», de Plauto, «Cayo César», de Agustín Muñoz Sanz, y «Penélope», de Magüi Mira, basada en «La Odisea», que cerrará este año el Festival.

También se ha visto reducido el número de localidades a la venta: la capacidad habitual de 3.000 localidades, (aunque en sus mejores momentos el Teatro Romano llegó a acoger hasta 6.000 espectadores), se ha limitado a 1.500.

Por supuesto, la mascarilla será obligatoria para el público y se facilitará gel hidroalcohólico, se evitarán aglomeraciones a la entrada y salida del espectáculo, y se procurará el uso de elementos electrónicos como medio de pago.

Dirigido por el conocido empresario y productor teatral, Jesús F. Cimarro, el Festival ofrece al público varias actividades como son los pasacalles, exposiciones, o conferencias que se celebrarán en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida y estarán referidas a las obras  programadas.

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