El campo de concentración de Drancy, localizado en el noreste de Paris, cerca de Bobigny, fue el campo de concentración más importante en Francia.

Durante el gobierno de Vichy, los alemanes pasaron por esta ciudad de las afueras de París. Los nazis vieron un edificio vacío construido en forma de “U” y decidieron tomarlo. Allí, empezaron a enviar a judíos, gitanos y otros prisioneros en agosto de 1941. Poco a poco se fue instalando ya como campo de concentración llegando a albergar a unos 70.000 judíos.

Intento de huida

En 1943, 40 prisioneros intentaron crear un túnel para escapar, aun sabiendo que por cada persona que se escapara, matarían a 50 prisioneros. A pocos metros de alcanzar la libertad, son descubiertos por los guardias del campo. Como castigo, fueron enviados a Auschwitz para ser asesinados. Ahora no se puede visitar y sólo quedan unas vallas recordando hasta donde llegó el túnel. 

Este campo, conocido como “la antecámara de la muerte”, duró hasta el año 44. Dentro de los edificios se encontraban personas de más de 65 nacionalidades y la escasez de recursos alimenticios se convirtió en uno de los grandes problemas de Drancy. 

Miles de niños en Drancy

En este campo se llevaron a cabo fusilamientos y miles de niños fueron separados de sus padres y trasladados allí. Éstos jugaban a veces en el patio con voluntarios que se presentaban para ayudar a los niños y que no se les hiciera tan difícil su estancia. 

Enclave en Francia

El campo de concentración de Drancy fue un enclave en Francia. Desde este campo de internamiento, en sus propios vagones, se trasladaba a las personas a otros campos, como el de Auschwitz. Dentro de estos pequeños vagones metían entre 50 y 90 personas durante al menos 3 días, sin baños, ningún tipo de higiene. Cerca de 65.000 personas fueron enviadas a los campos de Auschwitz y Sobibor

Al inicio de las detenciones, hubo un movimiento, protagonizado especialmente por mujeres veinteañeras, que salían a la calle con símbolos o chapas que decían, «amigos de los judíos». Éstas lucharon por sus derechos y libertades, acabando también en muchos casos en los campos de concentración.

El edificio donde vivieron durante años se mantuvo intacto hasta 2009 cuando se llevó a cabo una reforma. Ahí, al cambiar las ventanas, descubrieron especies de grafitis de los internados antes de ser deportados.

Aún hay gente viviendo en esos edificios, por lo que prefieren olvidar lo que ocurrió en sus hogares hace más de 50 años. No obstante, estos edificios ya empezaron a habitarse a finales de los años 40. Por esa misma razón, en el memorial, hay un vagón y una estatua para conmemorar a los internados.

Vista general desde el Shoah // Elisa Manrique

Por otro lado, hay un edificio que crearon exclusivamente para el memorial, de acceso gratuito. Cuenta con 3 plantas, una primera dedicada a la búsqueda e investigación, una segunda en la que se realizan manualidades y eventos y la tercera, donde se encuentra la exposición multimedia. Por último, en el piso -1, se pueden observar los grafitis que dejaron los judíos en el campo de concentración.

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