Polonia nunca ha sido un país amigable con los homosexuales, principalmente debido a la gran influencia de la Iglesia Católica en la sociedad. A principios de este año, se estableció una zona libre de LGTB en un tercio del país polaco, lo que contribuyó a que en mayo Polonia fuera reconocida como el país más homofóbico de Europa, pero resulta que fue solo el comienzo de los problemas de la comunidad LGTB.

La situación se agrava en junio, cuando uno de los diputados del partido gobernante pro católico PIS, Jacek Żalek, durante una entrevista en la televisión privada, dice las palabras «LGBT no es gente, es ideología»; tras esta declaración, el periodista interrumpió la entrevista. Poco después, el actual presidente, (también de la pro católica patria PIS), unos días antes de las elecciones presidenciales, firmó una ley que modifica la constitución y prohíbe la adopción de niños por personas homosexuales.

La discriminación acumulada, las declaraciones homofóbicas de los parlamentarios y las acciones del partido gobernante provocaron la rebelión de una de las activistas de la organización «Stop Bzdurom» (Stop Disparates), que destruyó una furgoneta provida, (desde hace algún tiempo en ciudades polacas hay furgonetas con consignas antiaborto y fotos de fetos deformados), agredió a su conductor y también participó en la campaña de colgar banderas del arcoíris en los monumentos de Varsovia. Margot fue arrestada y el tribunal determinó que la supervisión policial y una fianza de aproximadamente 1.500 euros serían suficientes. Sin embargo, a principios de agosto, la fiscalía (encabezada por el ministro de Justicia de PIS, Zbigniew Ziobro) decidió detener a la activista durante 2 meses. No hay que olvidar que en Polonia la prisión preventiva se da como último recurso y sólo se emplea si no funcionan otras medidas preventivas. Margot se encontraba alojada en la sede de la Campaña Contra la Homofobia y decidió someterse voluntariamente al castigo, según relataron los testigos. Así, la imputada salió al exterior del edificio de la organización donde la esperaban la policía y muchas personas que querían expresar su solidaridad. Por razones desconocidas, los policías no querían arrestar a Margot, por lo que ella y el grupo reunido comenzaron a caminar hacia el casco antiguo de la ciudad. Justo frente al Monumento a Jesús (en el que también se colgó la bandera LGBT unos días antes), la policía decidió arrestar a la activista y meterla en un coche policial, lo que provocó que la multitud se acercara a los alrededores y bloqueara el coche. La policía reaccionó ante la rebelión de los activistas pidiendo refuerzos y haciendo uso de la fuerza. Algunos de los participantes del bloqueo fueron arrestados de inmediato, pero no fue posible detenerlos a todos, por lo que la policía bloqueó el área que rodea el casco antiguo y arrestó a las personas que querían salir de la zona. Como resultado de todo esto  también se detuvo a personas al azar, por ejemplo, un turista extranjero y varios transeúntes. Según testigos, las fuerzas de seguridad agarraban a los detenidos, los arrojaban contra el pavimento o aplastaban sus cabezas contra el suelo con los zapatos. En la actualidad, los detenidos acusan a la policía de la capital de no respetar los derechos básicos, de un trato humillante y brutal durante la detención y denuncian también que en la comisaría los policías quisieran persuadirlos para que dieran un testimonio falso y obligarlos a desnudarse.

Ahora Polonia sigue esperando a ver cómo va a evolucionar la situación, mientras que la Comisaria de Derechos Humanos del Consejo Europeo, Dunja Mijatović, y la Comisaria de Igualdad de la Unión Europea, Helena Dalli, pidieron la liberación de Margot y protestas pacíficas.

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Marta Gwarek

Graduada en Filología Inglesa con especialización en Estudios Culturales. También estudió alemán, español y árabe. Profesionalmente se ocupa de la flora, pero mientras viaja, explora la cultura de varias partes del mundo, en especial la cultura árabe y el mundo islámico.