Joaquín Sorolla y el escultor Mariano Benlliure fueron, además de contemporáneos, buenos amigos. Ambos valencianos de nacimiento se conocieron en la adolescencia. Esta amistad que se prolongó toda la vida dio lugar a varios intercambios entre los dos artistas. Sorolla regaló algunos retratos a Benlliure, y éste, a su vez, le obsequió con algunas piezas. Con ocasión del 75 aniversario de la muerte del escultor, el Museo y la Fundación Sorolla se suman al Ayuntamiento de Madrid en esta celebración con la exposición «Sorolla y Benlliure. Una amistad, dos artistas«

Pero esto no es todo. En estas fechas tan calurosas en la capital siempre es de agradecer tomarse un respiro en el bonito jardín de este museo, museo que nos ofrece la posibilidad de conocer «Sorolla en negro». Esta muestra, abierta hasta finales de noviembre, cuestiona si el color negro está reñido o no con la poética del pintor de la luz y el color. Podremos disfrutar, entre las seleccionadas, de algunas obras inéditas procedentes de colecciones particulares.

Y, por último, aquellos que se encuentren veraneando por las playas de Levante también tendrán ocasión de acercarse al universo del genial pintor valenciano. La Fundación Bancaja, en Valencia capital, y hasta mediados de noviembre, ha organizado la exposición titulada «La infancia en la pintura de Sorolla». Gracias a 86 lienzos, procedentes de más de treinta colecciones públicas y privadas, conoceremos la visión que del mundo infantil plasmó en su obra Joaquín Sorolla.

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