Vinicunca, la Montaña de 7 Colores de Perú. Foto de Lucia Vita Sastre.
A poco más de 100 km de la hermosa capital histórica de Cusco, en Perú, se encuentra La Montaña de los 7 Colores, también conocida como Vinicunca, en la cordillera de Vilcanota.
Su tradicional ascenso comienza una vez pasado el pueblo de Pitumarca, provincia de Canchis, en la comunidad indígena de Pampachiri, quienes lo denominan el ‘Cerro Colorado’. Recientemente se ha abierto otra ruta a la que se accede por el pueblo de Cusipata.
Se trata de una formación montañosa de 5.200 metros de altura sobre el nivel del mar (m.s.n.m.), teñida de varias tonalidades producto de la compleja combinación de minerales.
César Muñoz, miembro de la Sociedad Geológica del Perú (SGP), y el estudio de la Oficina de Paisaje Cultural detallan la composición de cada franja de acuerdo a su color.
Puede realizarlo por su cuenta o contratar un tour.
Los tours salen todos los días desde la ciudad de Cusco muy temprano (3 ó 4 a.m). Incluyen transporte, entrada a Vinicunca (no suelen incluir entrada al Valle Rojo), desayuno en una comunidad andina a mitad de camino y guías turísticos.
Por su cuenta puede realizarlo en transporte público o en vehículo propio. En transporte público hay que tomar un autobús y después un colectivo hasta el punto de partida de la ruta. El autobús que tome dependerá de qué variante de la ruta quiere hacer. Puede consultar el transporte en la oficina de información turística de Cusco.
La caminata, de aproximadamente unas 3 horas, comienza en el poblado de Pampachiri, a 4.477 metros sobre el nivel del mar.
Esta caminata no presenta factores de riesgo, como precipicios o cruce de ríos, durante todo el recorrido. La altura va a ser el factor limitante durante todo el recorrido y la que va a marcar el ritmo de subida.
Comenzar a caminar a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, no es fácil. Para cualquier persona, que no acostumbra a estar a esa altura, ya comenzará a sentir la falta de oxígeno y la necesidad de respirar más rápido.
Es aconsejable haber pasado unos días previos en Cusco o alguna otra ciudad situada, al menos, a unos 3.000 metros de altura, para poder adaptarse. Así podrá disfrutar mucho más de la experiencia y no sufrir mal de altura.
Desde el inicio, hay personas que van realizando la caminata a su lado alquilando caballos. Lo puede tomar en cualquier punto del trayecto y su precio va disminuyendo según se acerca a la cima, así que son un buen indicador de cuánto nos queda para llegar. Si el precio es de 20 soles, ¡ya está casi en la cima!.
Es importante no sentirse presionado por estos “taxistas” y seguir su propio ritmo y la motivación de subir andando. Es totalmente factible para alguien que esté en buen estado físico y realice algo de actividad deportiva.
La clave es caminar despacio, con pasos cortos y constantes y disfrutar de las vistas, de la experiencia, de la situación, de toda la cultura y paisaje que le rodea y, por supuesto también, disfrutar del esfuerzo de subir y ponerse en la piel de las comunidades que allí viven y realizan esos trayectos y mucho mayores, en sus actividades cotidianas.
La ruta tiene tramos sin pendiente y tramos con pendiente que se van intercalando para equilibrar la exigencia del paseo.
El otro condicionante físico durante el recorrido es el clima. A esas alturas el clima es muy frío y más todavía si llueve o hace viento, especialmente en la cumbre.
El trayecto será mucho más confortable si va vestido con distintas capas que se pueda quitar durante el recorrido cuando va entrando en calor, y que se pueda poner en la cima o cuando esté parado, que se quedará más frío.
Una vez en la cima, podrán disfrutar de las maravillosas vistas, con especial atención al impresionante nevado de Ausangate.
Si se sienten con fuerzas y motivados, desde las inmediaciones de la cumbre sale un sendero prácticamente llano, que les llevará, en unos 15-20 minutos, al Valle Rojo.
Normalmente hay una persona cobrando una entrada de 5 soles para acceder al Valle, que merece la pena pagar.
Durante el camino podrá encontrar diversos minerales verdes, azules, negros, pero cuando llega al Valle, el color del mineral se torna monocromático y las montañas se tiñen de rojo en kilómetros a la redonda.
En 2018 se abrió otra subida a Vinicunca por el pueblo de Cusipata. Está ruta es menos exigente para los visitantes, alrededor de una hora y media y, por el momento, algo menos explotada turísticamente.
La mejor época para visitar este atractivo natural es la época seca (de abril a octubre), por varias razones:
Este lugar es escenario de animales típicos de zonas andinas altas como llamas, alpacas y vicuñas. Los pobladores de la zona crían caballos para ofrecerlos como transporte a los visitantes. Debido a la altura de esta región, abunda el ichu (Stipa ichu) o hierba natural de los Andes.
Perú no es el único país cuya geografía alberga una de estas formaciones naturales. Argentina, Irán, China o Islas Mauricio también albergan una formación geológica similar.
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