Alberto Bermejo es un apasionado del cine, guionista, crítico, productor y director de cine son algunas de las labores que ha llevado a cabo. En la actualidad trabaja en el programa de TVE “Días de Cine”.  El pasado mes de diciembre presentó en el Matadero de Madrid su última película documental “El extraño caso de Gonzalo Suárez”. Además ha dirigido películas como “Vecinos” (1981), escrito guiones como “Planes para mañana” (2010) y ha realizado la producción del cortometraje “Handyman”.

 ¿Cómo empezaste en el mundo del cine?

La verdad es que me resulta difícil decir cuándo, porque tengo la impresión de llevar toda la vida en esto. Empecé cuando estaba en el colegio, ya en bachillerato comencé a interesarme mucho por el cine; apareció un profesor en mi colegio que montó un cine club y en realidad lo llevábamos entre él y yo. Entonces, claro, me lo tomé como algo normal estar todo el día con películas. Organizábamos ciclos y yo me escaqueaba de clases para ir al Instituto Francés para que me dejaran las copias de las películas. Después encontré a una serie de amigos con los que empecé a hacer cortos, intenté entrar en la antigua escuela de cine y fue justo el año en el que la cerraron. Por lo que entré en la facultad de CCII, prácticamente he trabajado siempre en cine. 

¿Cuáles crees que son los requisitos para ser un buen crítico de cine? ¿Cuál es el perfil profesional del crítico cinematográfico?

Bueno yo creo que es muy difícil establecer cánones. Yo creo que hay que encontrar un equilibrio entre lo que a ti te gusta y lo que puede ser interesante para la gente en general o saber encontrar cosas que aunque a ti te interesen menos, que sean de interés para determinada gente. De toda película u obra puedes encontrar algo que no sea exclusivamente una cosa deslumbrante. Yo creo que en general hay tener la mayor formación posible, más amplia, sobre todo cultural, conocer el cine por supuesto que es un mundo muy grande; conocer también la literatura, el arte, interesarte un poco por todo, el mundo, la política, porque en realidad el cine no es más que una manera de ver el mundo. En ese sentido yo creo que eso sería para mí lo más importante, el tener conocimiento y sobre todo, curiosidad.

¿Cómo llevas a cabo las críticas? ¿Sigues algunas pautas?

Sí, cada uno seguimos unas pautas, yo intento que los nombres no me condicionen, cuando una película viene avalada por nombres muy conocidos como que una de dos, o te ponen a favor o en contra. Entonces intento dejar a un lado eso, y ver la película por sí misma. Es importante saber encontrar en la película, establecer la proporción entre lo que la película pretendía y lo que consigue, aunque el tema o la película en sí me interese poco, si el tipo que hace la película consigue un porcentaje alto de sus objetivos pues me parece que hay que valorarlo positivamente. 

¿Qué tipo de fuentes te gusta consultar?

En general todo, libros en menor medida ya que cada vez se manejan menos libros, sobre todo en internet por datos, las grandes bases de datos de internet: el IMDB el Filmaffinity y luego pues viejas referencias, viejos libros de críticos que a pesar de estar muy olvidados, siguen teniendo mucho valor para mí.

¿Hay algún crítico que te influyera en especial?

No lo sé la verdad, es difícil saber quién te ha influido. Quizá haya dos o tres nombres que han sido importantes para mí. José Luis Guarner que todo el mundo coincide que es como el crítico más innovador de la historia del cine español. Ha sabido ver cosas que nadie veía y ha introducido tendencias, escuelas que eran absolutamente desconocidas. También me gustaba mucho un amigo mío que ha fallecido. Manolo Marinero, que en cierto modo era más un poeta que un crítico; escribía visceralmente pero era un tipo preparadísimo, exaltado y escribía cosas bellísimas. Por otro lado, Ángel Fernández Santos fue otro de los grandes críticos y fui bastante amigo de él. Su etapa más conocida fue en El País, era el crítico de referencia del periódico. Era muy divertido compartir con él los festivales porque por lo que decíamos antes de a ver quién dice la primer palabra, a la salida de las proyecciones de los Festivales, había mucha gente que se acercaba a Ángel para ver qué decía y veías que en cierto modo marcaba tendencia. Había muchos críticos menores para los que lo que él decía iba a misa y lo que había dicho a la salida, alguna frase, lo veías o reproducida o reinterpretada en lo que escribían otros.  También, José María Carreño, hizo cosas para Televisión y dirigió algunas películas como «Ovejas negras»; tuve mucha relación con él, murió bastante joven e incluso es de las personas que más me ayudó en determinados momentos. Coincidimos en el Independiente (periódico) yo en esa época hacía cine en televisión, tenía media página diaria escribiendo sobre las películas que se programaban en la televisión, que en aquella época era un lujo porque solo existían la 1 y la 2 y escribías todos los días de John Ford, de Hitchcock… Yo tuve un accidente y Carreño me sustituyó durante un tiempo y es una de las personas que más he respetado como crítico por su rigor y su pasión.

¿Ha cambiado el modelo o las críticas de cine con la aparición de internet?

Sí porque ahora mismo todo está accesible, antes se estrenaba una película y prácticamente no tenía referencias mientras que ahora una película de casi cualquier nacionalidad cuando llega aquí buscas en internet y ya hay gente que ha escrito sobre ella, porque han pasado por festivales. En ese sentido yo creo que es decisiva la diferencia, antes ibas como a cara descubierta y ahora tienes como muchos más recursos. Es verdad que a todos nos cuesta decir la primera palabra sobre algo, “esto está bien o no”, entonces ahora pues esto te lo facilita mucho. Siempre encuentras al que ya ha hablado antes que tú. 

¿Cuál es la diferencia entre hacer críticas de cine para televisión y para prensa escrita?

Hay mucha diferencia porque para prensa escrita tú escribes lo que quieres, puedes decir lo que quieras mientras que para televisión es otro ritmo, tienes que escribir con determinadas reglas que permitan que el material que tienes se vea y se escuche; pero está muy limitado por el material del que dispones. Tú no puedes hablar del “Acorazado Potemkin” si no tienes imágenes de él. No puedes hablar en vacío, lo que puede ser una limitación y al mismo tiempo un enriquecimiento. Yo que hago las dos cosas, creo que lo bueno de hacer crítica en televisión es que es la categoría de crítica que está más en pie de igualdad con el propio cine porque manejas los materiales, las imágenes, el sonido… Digamos que te pones en el mismo terreno de juego que el propio cine mientras que tú escribiendo eres mucho más libre y depende de lo bueno que seas y la capacidad que tengas para concretar conceptos, para formar imágenes mentales.

A veces me da la impresión de que según algunas revistas de cine no hay ninguna película floja. ¿Existe libertad de crítica? O ¿hay directrices por parte de la dirección de la publicación?

Yo creo que en general las críticas de revistas, bueno las revistas de cine está claro que viven sobre todo de la publicidad por lo que están muy presionadas y me consta que hay consignas en las revistas de que aunque escribas mal de una película, no le pongas menos de 3 estrellas porque digamos que en cierto modo está pactado. No se puede condenar una película desde una revista o casi nunca se puede hacer. Yo hubo una época que escribí en alguna revista y tuve conflicto con esto porque tenías obligación de escribir lo que quisieras pero poner un mínimo de estrellas e intentar suavizar las malas críticas. La presión de la publicidad es tremenda. Hay revistas que no, que son mucho más libres e independientes quizá porque tienen menos ambiciones económicas y por lo tanto menos dependencias y entonces son más libres.

Esta presión por parte de la publicidad, ¿ocurre sólo en las revistas?

Yo creo que en general en todo, que la presión económica, la prensa en general ahora mismo, la prensa convencional está pasando quizá la época menos libre de su historia, está en manos de los bancos, de los grupos financieros e incluso medios que todos conocemos no son ni la sombra de lo que eran, porque han pasado a tener si no es sentados,  asomados a los consejos de administración (bancos, grupos económicos); yo creo que eso pasa en todas partes.

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