El vicepresidente y alto representante de la Unión Europea en el exterior, Josep Borrell, resaltó la parálisis de la gobernanza mundial durante el foro “La Unión Europea y América Latina tras la crisis del coronavirus”, organizado por la institución Next Educación.

En el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, “se han tomado posiciones orales pero el Consejo de Seguridad no se ha activado, no ha sido capaz de llegar a un acuerdo. En otras crisis sanitarias había habido más colaboración; no es el caso ahora, hay una parálisis, una falta de dinamismo en la gobernanza mundial, y lo que le pasa a las Naciones Unidas es un buen ejemplo de ello”.

Respecto a las ayudas de la Unión Europea a los Estados miembros para la reconstrucción han sido en forma de préstamos, hasta ahora: “cuando un Estado tenía un problema, la solidaridad europea se ha manifestado en forma de ayudarle a endeudarse”

Sin embargo, el alto representante de la diplomacia europea explicó que esas prestaciones ya no bastan pues el endeudamiento necesario para conseguir los recursos que todos los estados precisan frente a las consecuencias económicas del coronavirus, difícilmente van a poder venir de la capacidad de endeudamiento de países como España o Italia.

Por ello se ha planteado la posibilidad de subvenciones a fondo perdido, lo que ha generado discrepancias entre los países menos afectados como, por ejemplo, Polonia.

Esta crisis mundial ha puesto de manifiesto lo que Borrell califica como “batalla de las narrativas”, refiriéndose a las políticas de comunicación de los países en la gestión de la crisis. Por ejemplo, la confrontación actual entre China y Estados Unidos que ha llegado a materializarse en un dibujo animado, “Once upon a virus” (érase una vez un virus), creado por China y difundido por las redes sociales.

Al inicio de la crisis, cuando China era el país afectado, la Unión Europea envió 60 toneladas de material médico sin convertirlo en un instrumento de autoafirmación. En cambio, cuando países como China o Rusia han ayudado, se ha presentado como un esfuerzo de generosidad. Pero Alemania y Francia han mandado muchas más mascarillas y material sanitario a Italia de lo que lo ha hecho China o Rusia aunque, “seguro que lo han lucido menos”.

Cuando la crisis llegó a Europa hubo muchas críticas por falta de actuación por parte de las instituciones europeas, pero como subraya Borrell, la respuesta a la gestión de la pandemia fue de los estados, los cuales “actuaron conforme a sus intereses y circunstancias” y aclaró que la UE no tiene ese tipo de competencias.

Otra de las graves consecuencias de esta crisis es el aumento del desempleo, por lo que la UE está buscando mecanismos nuevos como, por ejemplo, el plan llamado SURE, para que los estados afectados tengan acceso a créditos y poder asumir el coste de mantener el incremento brusco del desempleo.

Sobre la situación a la que se enfrentaron todos los países afectados de escasez de material médico, el alto representante explicó que una de las enseñanzas de esta crisis es la necesidad de acortar las cadenas de valor, ya que importar productos a bajo coste de países lejanos conduce a situaciones de vulnerabilidad.

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